lunes, 1 de febrero de 2010

Extraños en un tren. Alfred Hitchcock



Las primeras escenas nos sumergen en las fascinantes tomas de una estación del ferrocarril, donde asistimos a un dinámico juego con las piernas de los viajeros.
Esta película se puede considerar como una obra maestra. Pero me voy a limitar a glosar, tan solo, los primeros minutos, sin que ello me impida recomendar a mis lectores que la vean entera.
Cuando me refiero a Las Meninas nunca dejo de hacer hincapié en el rostro de Velazquez. En este cuadro de los cuadros resulta entrañable distinguir la mirada del artista entre el conjunto de los personajes.
La visión que tenemos de una película se basa en el transcurrir de las imágenes durante un tiempo. En un cuadro, en cambio, nos encontramos, de entrada, con todo el contenido. Pero a pesar de esta diferencia, en ambos, y de alguna manera, establecemos un recorrido.
Volviendo a la película de 1951; las primeras escenas nos ofrecen, con la cámara móvil a ras de suelo, la llegada de un coche. La cámara queda fija unos instantes. Descargan las maletas y vemos como empieza a moverse junto con los actores: simultáneamente. Esto constituye un travelling. A continuación se nos presentan las vías del tren tomadas por una cámara en movimiento; y de nuevo, por medio del travelling, las piernas de los viajeros mientras se desplazan. En algunos instantes las tomas, siempre bajas, son fijas.

domingo, 17 de enero de 2010

El sombrero de tres picos.Pedro Antonio de Alarcón



La novela “El sombrero de tres picos”, también conocida como “El corregidor y la molinera”, fue publicada por Pedro Antonio de Alarcón en 1874. Cuando la tercera guerra carlista asolaba el norte del país, la restauración borbónica ponía en el trono a Alfonso XII. Mientras tanto Grieg empezaba su Peer Gynt y Musorgski componía los Cuadros de una Exposición.
Hay antecedentes de esta obra en el romance “El Molinero de Argos”, en “El Decameron” de Boccaccio y en el “Libro de los Engaños” traducido del árabe por Fadrique, ya en el siglo XIII.

Nos sumergimos en la lectura y vemos que la acción transcurre en menos de dos días. En el relato predomina un fino humor (siempre tan importante), pinceladas de ironía y fragmentos entrañables:
“El tío Lucas era más feo que Picio. Lo había sido toda su vida, y ya tenía cerca de cuarenta años. Sin embargo pocos hombres tan simpáticos y agradables habrá echado Dios al mundo”
“¡Imposible que haya habido sobre la tierra molinero mejor peinado, mejor vestido, más regalado en la mesa, rodeado de más comodidades en su casa, que el tío Lucas! ¡Imposible que ninguna molinera ni ninguna reina haya sido objeto de tantas atenciones, de tantos agasajos, de tantas finezas como la señá Frasquita! ¡Imposible también que ningún molino haya encerrado tantas cosas necesarias, útiles, agradables, recreativas y hasta superfluas, como el que va a servir de teatro a casi toda la presente historia!”
Cuando nos presenta a un alcalde de aldea, lo hace con estas palabras:
“El señor Juan López que como particular y como alcalde era la tiranía, la ferocidad y el orgullo personificados (cuando trataba con sus inferiores), dignábase, sin embargo, a aquellas horas, después de despachar los asuntos oficiales y los de su labranza y de pegarle a su mujer su cotidiana paliza, beberse un cántaro de vino en compañía del secretario y del sacristán…”
Hay párrafos que nos crean la necesidad de pasar sobre ellos una y otra, y otra vez.

El misántropo

Podemos acceder a través del texto en catalán, en la excelente versión de X. Bru de Sala. Y también desde la grabación dirigida y realizada por J. M. Flotats.
En la presentación del mismo Flotats podemos leer:
El Misántropo, esta obra maestra de Moliere, impregnada de las relaciones del autor con la voluble Armande Bejart y sus agotadoras luchas contra las envidias de sus enemigos……Un teatro que no se basa, tan solo, en las sutilezas de la palabra y de la psicología, sino también en el dominio de un pensamiento completo y amplio expresado en grandes pinceladas de colores y de ritmos.

Resulta muy ilustrativo leer algunos fragmentos y escucharlos, después, en la grabación. Querría poner un ejemplo, con la escena segunda del primer acto entre Oronte y Alceste cuando aparecen unos ridículos versos del primero:
Quan l’espera s’allarga i s’allarga
l’esperança busca la mort
si no troba refugi en cap port.
Bella Philis, l’espera és amarga
I qui s’espera es desespera
Si se’l treu de polleguera
.
Estas rimas provocan la reacción de Alceste que evoca una vieja canción: Si el Rei m’hagués donat
París, la gran ciutat,
i a canvi em demanés
la que jo estimo més,
li diria: “Senyor,
quedeu-vos amb París
que jo estaré millor
si amb ella sóc feliç, trailá!
Si amb ella sóc feliç”

La pluma de Moliere nos muestra lo peor y lo mejor y los actores contarían con su aplauso si pudiera levantar la cabeza.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Model Absent



En el Círculo Artístico de Sant Lluc, tiene lugar un coloquio bajo el título de “Model Absent”. Sobre esta exposición he introducido un comentario en mi blog con fecha 17 de octubre. El mencionado coloquio se celebró el pasado 17 de noviembre con buena asistencia y fluida participación. En el transcurso del mismo hubo varias intervenciones sobre la relación entre los artistas, sus obras y el público. Muchas de las opiniones que vertían correspondían a los primeros; lo que permitió un debate de muy buen nivel.
Los presentes se mostraron, en general, muy interesados cuando se hizo referencia al origen de las ideas estéticas y su manejo por parte de los autores.
o o o
En mi opinión quedó pendiente sacarle partido al título de la exposición.
La primera imagen que tenemos de un modelo es aquello que está presente para ser simplemente copiado. Pero también puede servirnos de guía, o como objetivo. En este sentido hagamos lo que hagamos siempre tenemos un modelo, o un plan, presente. Incluso Joyce lo tenía en su Ulyses.
Querría insistir en esta idea. No puede darse en arte la ausencia de modelo, si no lo hay no puede tomar cuerpo ningún evento artístico.
Otro concepto muy diferente es el de ausencia que manejan algunos creadores, y su incidencia en el arte. En la exposición de Sant Lluc está manifiesta en varias de las obras (ya me he referido a ellas en el blog), pero no querría dejar de mencionar algunos ejemplos:
1) Empezaré con el cuadro de Goya “La Familia de Carlos IV”. Allí vemos como el pintor oculta (o deja ausente) el rostro de la futura mujer de Fernando VII.
2) El escultor Brancusi realizó hacia 1919 un estudio con ausencias notables para el retrato de Mademoiselle Pogoni.
3) El las fachadas interiores de la Biblioteca Laurentiana de Miguel Ángel, las ventanas ciegas nos producen una innegable impresión de ausencia. Similar a la de los ojos de la figura de Brancusi.
4) En el campo de la música me he detenido en la Sonata nº 32 opus 111 de Beethoven. En la Arieta (sobre todo al principio) he encontrado unos ejemplos de ausencias. No son silencios, si no unas notas en las que el sonido parece retenido, como ausente.
5) Y por último la gran ausencia en el cuadro de los cuadros: ¿qué estaba pintando Velázquez en Las Meninas?

viernes, 26 de junio de 2009

Salomé de Richard Strauss

Esta es una de aquellas obras que no te deja ninguna melodía que tatarear. Pero cuya enorme calidad te marca con una huella imborrable.
Con la historia de Juan Bautista, Strauss nos presenta una música con unos recitativos que piden toda nuestra atención. Escuchar La Salomé supone sumergirse en una ópera difícil donde la orquesta y las voces dan vida a un repertorio que puede parecer monótono a quienes no estén muy atentos; pero que recompensa con creces a los espectadores que intentan no dejarse escapar ni una nota.
Hay que destacar la calidad sonora del baile de Salomé en la escena cuarta y también el principio de la escena final con sus tonos líricos en torno a la cabeza del Bautista.
En la representación del pasado lunes día 22 en el Liceo de Barcelona, hay que destacar la calidad y potencia de la soprano Nina Stemme en el papel de Salomé. Respecto a la puesta en escena, resulta poco lograda la coreografía que acompaña la danza de los siete velos, así como el excesivo y ostentoso uso de pistolas por parte de muchos de los actores.

sábado, 6 de junio de 2009

Fidelio

El Gran Teatro del Liceo nos la ha ofrecido este mes de mayo. Tras haber visto la ópera, resulta casi imposible retener algún fragmento musical. No es una crítica negativa, tan solo un intento de situarnos. También, en algún caso, ocurre con Mozart; encontrarse con la dificultad de recordar ciertas secuencias en las que tienen lugar inspiradas superposiciones de voces e instrumentos.
A la obertura de Fidelio le sigue un dueto y un solo de Marzelline. Cuando aparecen con ella Leonora (Fidelio), Rocco y Jaquino, asistimos, absortos, al juego mágico de estas cuatro voces (dos sopranos, bajo y tenor).
Esto ocurre a unos dieciocho minutos del principio. Durante el desarrollo, el coro se suma al despliegue de solistas e instrumentos y contribuye a enriquecer el discurso musical.
Al final de la representación, mientras caminas por La Rambla, debes reconocer, por un lado, que no eres capaz de tararear ningún fragmento de lo que has oído, y por otro que Fidelio constituye una obra que no te podrás acabar nunca, por mucho que la escuches.
Es la única ópera en la producción de Beethoven. Aunque usó la voz humana en la 9ª y en poemas sinfónicos, no fue éste un género de su predilección. No he sabido encontrar ninguna explicación de esta circunstancia.

Elecciones al Parlamento Europeo 2009



El próximo 7 de junio tienes una cita con las urnas. Si eres de los que aun no ha decidido su voto y quieres hacerlo de una manera seria, tendrás que analizar las propuestas de los Partidos más afines con tu forma de pensar.
Verás, entonces, lo complicada que puede resultar la salida que te propongo.
Estos textos están dirigidos a votantes poco exigentes y leerlos con detenimiento te puede poner de mal humor. Entonces quizá te veas abocado a una salida escéptica: echar tu voto a la papelera; que tampoco es una buena solución.
Piensa entonces que todo ser humano de más de veinticinco años lleva lo que es, gravado en su rostro. De modo que solo tienes que mirar las fotos que ellos mismos te envían o atender a sus intervenciones en televisión.
Es una salida bastante buena, y seguro que, de alguna manera, ya la estás utilizando, en tu vida cotidiana, con amigos, clientes, rivales, socios y enemigos.
Pues bien: ahora solo tienes que aplicarla a los políticos que nos rodean.